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    5/27/2006

    Capítulo Cero: El Experimento (2)

       En la base de Guantanamo se hicieron varios de los descubrimientos de más trascendencia para la raza humana, pero ninguno servía, ninguno daba con la solución de porque el ser humano no podía tener descendencia de una manera natural. Si, ya se podía transplantar cualquier organo humano a cualquier aparato robótico y funcionaba de maravilla. Asi, existían robots que funcionaban mediante los latidos de un corazón, cosa que era de mucha utilidad porque las recargas energéticas que necesita un robot para su funcionamiento se veían reducidas en un ochenta por ciento. Todo un hallazgo. Y no servía.
     
       Alguien dijo que se podían transplantar los cerebros a robots y el ser humano podría vivir al menos doscientos años. Fué expulsado de la base inmediatamente. Todos eran conscientes de que la frágil materia gris que ayuda al funcionamiento del cerebro no soportaría estar atada a un mecanismo sin posibilidades de reproducción o goze. Era una locura.
     
       Algo cambió un día. Alain TefanofKy hizo un descubrimiento audaz. Haciendo una revisión rutinaria a una astronauta descubrió que su ADN ya no era el mismo con el que había salido. Las pruebas y procesos, asi como los interrogatorios a los que fué sometida la pobre mujer hicieron que no soportara más la angustia. A los dos meses de pruebas apareció con un Pedestal encima, había usado su gravitador para suicidarse. Creedme si os digo que suicidarse a los ochenta años, con toda la vida por delante, no es moco de pavo.
     
       Pero eso no detuvo al infalible Alain, cogió el cuerpo sin vida de la mujer y siguió haciendo experimentos. Diluía partes del organismo con diferntes ácidos o los incrementaba dándoles proteínas. De la mujer no quedó nada para enterrar, pero lograron lo que buscaban: hallaron el porqué de la disfunción humana.
     
       ¿Cómo no se habían dado cuenta? ¡Era tan evidente! Las condiciones en la tierra habían cambiado, el planeta, como si de un ente viviente se tratara estaba modificando sus condiciones para que el ser humano desapareciera, era un proceso lento pero que acabaría con todos. "Nos quiere fuera" Dijo Alain en un discurso ante los países del mundo con un tono que no dejaba lugar a dudas de lo que significaba: Hay que irse largando leches de la tierra.
     
       Los diferentes gobernantes de la Tierra estuvieron una semana debatiendo el tema y llegaron a una solida y contundente afirmación: Nanai, de aquí no se mueve nadie. Pero los científicos no estaban de acuerdo, si había una posibilidad de salvar a la especie humana había que aprovecharla, buscar un nuevo mundo lo más similar a lo que fué una vez la Tierra y repoblarla.
     
      Pero si hay una verdad no escrita, o escrita tantas veces que ya todos la damos por hecho, es que nadie discute con quien tiene el poder. Dos meses después de conferencia de Alain TefanofKy la isla Israelí de Guantanamo fué reducida a escombros. Y nadie supo nunca más de los científicos perdidos. Sólo quedaba uno vivo: el que fué expulsado por intentar meter un cerebro en un cuerpo robótico.
     
    (Continuará)
    5/26/2006

    Capitulo Cero: El experimento.

       Hacía ya tiempo que la raza humana había entrado en decadencia, de los siete mil millones de almas que habitaron una vez la faz de la tierra solamente quedaban tres mil millones, pero eso no era lo preocupante, lo realmente preocupante es que la cifra descendía con enorme rapidez. Los milagros científicos de otras épocas ya no daban resultados y la herencia genética que pasaba de padres a hijos cada vez era más pobre. De nada había servido poner baños turcos en la luna, ni los tratamientos de años en Saturno. De por sí era malo que de cada cuatro mujeres solo una pudiera tener hijos, pero mas malo era que de cada quince hombres doce fueran estériles.
     
       La realidad se imponía en una sociedad donde la edad media alcanzaba los ciento treinta años de media, lo cuál suponía que había personas que llegaban a tener ciento cincuenta años con una salud de hierro. El cambio que había producido la ciencia en el cuerpo humano estaba cambiando radicalmente la vida tal y como se entendió en el pasado, por ejemplo, era impensable que una mujer diera a luz antes de los cuarenta años, aún siendo la más fértil del lugar, era también imposible pensar en jubilarse a los sesenta y cinco lo cuál, hacía que el hombre trabajara en varios trabajos, el hecho de ejercer el mismo trabajo durante cien años podía conllevar a graves transtornos mentales.
     
       Así, había dos épocas de estudios a lo largo de la vida, una, los primarios, comprendían la etapa desde los cinco años hasta los treinta y servía para conseguir un trabajo capaz de mantenerte hasta los sesenta años en los que empezaba la segunda fase, o, como se le conocía vulgarmente, especialización mental. En esta fase la mente era forzada al máximo de su efectividad y los trabajos que aguardaban despúes de aprobar eran realmente inspiradores, el ser humano estaba completo. Esta segunda fase duraba aproximadamente doce años, así que, como media, el hombre trabajaba al menos treinta años más. En suma, un ser humano de esta época, trabajaba lo mismo que lo que vivía una ser humano del mal llamado Siglo XX.
     
      Era pues, cuestión de tiempo que la raza humana se extinguiera, y no iba a ser un meteorito, ni una bomba, ni una emfermedad, sino todo lo contrario. El progreso acabaría matando la especie animal más valiosa del planeta tierra. Había que hacer algo. Los gobernantes de los cincuenta paises del mundo se reunieron de urgencia en la denominada Cumbre Internacional. Entre otras cosas se decidió que un grupo selecto de las mentes preclaras del mundo se reunieran en la base Israelí de Guantánamo para encontrar una salida.
     
      Fueron un total de quinientas cuarenta y cuatro personas. La salvación de toda una orgullosa raza de monos evolucionados dependía de esas personas, y ellas, darían su vida para encontrar la solución, de hecho, la dieron años más tarde.
     
    (continuará)